cooprico

ENTRE LA PREOCUPACIÓN Y EL NECESARIO OPTIMISMO

El importante atraso que sufren las tarifas eléctricas en relación al aumento de los costos operativos y la incertidumbre con respecto a las nuevas normativas establecidas para la prestación de otros servicios como TV, internet y telefonía, generan un ambiente de preocupación con el que las Cooperativas Eléctricas misioneras cierran el año.

Hace un tiempo prolongado que la actividad energética resulta deficitaria para el sector.  La última actualización tarifaria data de Octubre de 2019 y desde entonces el valor de los componentes de la estructura de costos no ha dejado de aumentar. Salarios, combustibles, materiales, repuestos e insumos han experimentado un incremento de sus precios por efecto del importante proceso inflacionario que sigue afectando al País y en algunos casos (materiales, equipamientos, repuestos, etc) por tener sus valores directamente atados a la evolución del dólar, en especial aquellos de origen extranjero.

Para financiar sus actividades y sostener la prestación del servicio, algunas entidades han debido incrementar sus deudas, frenar inversiones necesarias y en algunos casos, liquidar reservas para afrontar los gastos corrientes.

Las Cooperativas Eléctricas misioneras no son formadoras de precio, son el eslabón del medio entre la distribuidora provincial (EMSA) y  sus asociados y usuarios. Compran y venden energía.  Generalmente cada vez que se determina o se autoriza un aumento en la tarifa al público, también  aumenta el precio de compra de energía para la Cooperativa, con lo que sus márgenes de rentabilidad suelen ser pequeños y escasamente logran cubrir el monto de inversiones necesarias para sostener localidad del servicio. Ni pensar en obras nuevas ni inversiones en mejoras tecnológicas.

Este escenario, de por si complejo, se dificulta aún más cuando las autoridades competentes sostienen durante largo tiempo congelamientos tarifarios que provocan quebrantos económicos y caída de la calidad de las prestaciones. Las Cooperativas subsisten administrando carencias cada día más importantes. De no modificarse esta situación, entra en serio riesgo el normal suministro de energía al 40% de los consumidores misioneros.

En relación a los otros servicios antes mencionados, la situación no deja de ser menos preocupante. La Pandemia Covid 19 no ha hecho más que reafirmar la importancia y la necesidad de ampliar la red de conectividad en todo el País. Para ello y para satisfacer una creciente demanda de parte de los usuarios, son imprescindibles inversiones que con una tarifa regulada hacia abajo, serían imposibles de realizar.

Como en el caso de la energía eléctrica hace muchos años atrás, han sido las Cooperativas las que han construido la infraestructura tecnológica necesaria (plataformas, cabeceras, redes) para brindar estos servicios en localidades y zonas dónde la inversión estatal no llegaba y que resultaban poco atrayentes para las grandes empresas.

La iniciativa del Gobierno Nacional de ofrecer una prestación universal básica a los sectores de menores recursos, posee una fundamentación conceptual a la cual las Cooperativas adhieren ya que se busca la universalización del acceso a estos servicios.

Pero se vuelve a caer en el error de considerar de igual manera y con las mismas reglas de juego a todos los operadores, de no considerar las particularidades y diversidades que cada región de la Argentina posee.

Una Cooperativa de Misiones, no posee la misma estructura tecnológica, económica ni empresarial que uno de los grandes grupos multimediales y multinacionales que operan en el territorio nacional. Tampoco en este caso, las Cooperativas son formadoras de precios, son la herramienta  local para acercar contenidos y servicios a sus poblaciones. Y siempre a un costo inferior que las grandes operadoras.

Esta falta de visión regional y  federal para encarar los problemas y buscar las soluciones, sigue atentando contra la capacidad operativa de las entidades cooperativas y en definitiva, pone en riesgo la posibilidad de acceso de miles de hogares a estas nuevas y necesarias tecnologías y servicios.

Con estos interrogantes y preocupaciones se cierra un año complejo, atípico y doloroso. Como siempre, nuestro espíritu de empresas de la economía social nos impulsa a no quedarnos en  los problemas y limitaciones. Pensamos cada día en cómo avanzar, en cómo seguir construyendo. A las dificultades las tomamos como desafíos y oportunidades y sostenemos nuestra fe en que lo mejor siempre está por venir.        

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *